Cómo Orar por los Enfermos

Orar por los enfermos es un mandamientoEl orar por los enfermos es un mandamiento del Señor Jesús. Él le mandó a sus discípulos a hacer lo mismo que él hacía, predicar el mensaje del reino y probar el mensaje con señales y Milagros, incluyendo sanar a los enfermos.

Entonces llamando a sus doce discípulos, Jesús les dio poder sobre los espíritus inmundos para expulsarlos y para sanar toda enfermedad y toda dolencia.
A estos doce envió Jesús después de instruirlos, diciendo: … cuando vayáis, predicad diciendo: “El reino de los cielos se ha acercado.” Sanad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, expulsad demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia.
Mateo 10:1, 5, 7-8

Y luego, Jesús extendió este mandato a todos los creyentes en el futuro, cuando les dijo que le enseñaran a todos los nuevos discípulos a guardar lo que les había mandado.

Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado; y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.
Mateo 28:19-20

Puesto que Jesús había enviado a los discípulos a sanar a los enfermos, echar fuera demonios y predicar el reino de Dios, las palabras en Mateo 28 son para todos los cristianos. Esto es claro en Marcos 16, donde Jesús dijo:

Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. Y estas señales acompañarán a los que han creído: en mi nombre echarán fuera demonios, hablarán en nuevas lenguas; tomarán serpientes en las manos, y aunque beban algo mortífero, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán las manos, y se pondrán bien.
Marcos 16:15, 17-18

Si tú has creído el mensaje del evangelio, entonces las señales mencionadas en este verso te van a acompañar. Así que Dios ha prometido que si pones tus manos sobre los enfermos, ellos sanarán. ¡El poder de Dios es parte de tu herencia en Cristo!

Si deseas ser usado por Dios en el ministerio de sanidad, es importante que aprendas a ministrar con amor y a tener un corazón limpio.

A continuación, hay algunas recomendaciones para prepararse y un modelo de oración en cinco pasos que puedes seguir fácilmente. Hay muchas formas de orar y ministrar, no sólo este modelo. Pero este es un modelo que aprendí de Randy Clark y su ministerio Global Awakening, y que miles de personas, incluyéndome a mí, han usado alrededor del mundo con mucha efectividad.

Preparación para ministrar

Antes de orar por alguien, es bueno estar preparados y procurar ser un canal limpio y claro que Dios pueda usar. He aquí algunas recomendaciones:

  • Ora en lenguas antes y durante el momento de ministrar a los enfermos para estar conectado con el Espíritu Santo, quien es el que realmente sana
  • Pídele al Espíritu Santo que te revele si necesitas perdonar a alguien y hazlo de corazón (Ver Mateo 6:14-15)
  • Igualmente, pídele que te muestre si hay algún pecado oculto en tu vida, confiésalo y pide perdón (Vea Lucas 13:2-5)
  • Ora que Dios te dé amor por cada persona por la que ores—el amor de Dios tendrá un gran impacto en la persona, no importa si hay sanidad o no
  • Se consciente que la sanidad puede tomar varias formas—puede ser instantánea; puede venir en etapas a medida que oras; puede venir después de varias sesiones de oración; o puede que no ocurra. Dios es soberano y él sana cuando, como y a quien desea en su propia sabiduría. (Mira la sección ¿Por qué no se sanan todos los que reciben oración?)
  • No te preocupes si la persona enferma no parece tener fe para su sanidad, pues aunque la fe ayuda, Dios aún puede sanar a esa persona
  • Se flexible y no te preocupes por las palabras; sigue la guía del Espíritu Santo y está atento a su voz
  • Puede ser que el Espíritu te guíe a orar por algo que la persona no mencionó; hazlo con mucho cuidado y tacto

5 Pasos para ministrar sanidad

Los siguientes pasos son en su generalidad aplicables en el contexto de una iglesia o grupo de oración, donde se está orando por gente dispuesta a recibir oración por sanidad. En el caso en que se esté orando por alguien en la calle (en una salida evangelística, por ejemplo) o en una situación fuera de la iglesia, trata de seguir los principios sin preocuparte por el orden de los pasos.

1. La entrevista
Haz una entrevista corta con la persona, siendo muy atento y cordial. Pregúntale cuál es la necesidad física sin necesidad de muchos detalles. Por ejemplo:

¿Cuál es su nombre?
¿Cuál es su necesidad de oración?
¿Por cuánto tiempo ha sufrido esta enfermedad o condición?
¿Ha visitado a un doctor? ¿Qué le dijo?
¿Recuerda qué pasaba en su vida cuando comenzó esta condición?
¿Pasó algo traumático alrededor del momento en que comenzaron los síntomas?

Estas dos últimas preguntas se hacen para saber si hay una causa emocional o espiritual para la condición (explica esto a la persona). Ya sabiendo mejor la naturaleza y las posibles causas de la condición, podemos seguir. Pide la guía del Espíritu Santo para saber si debes hacer más preguntas o no.

2. El diagnóstico
Si ya sabes la causa de la condición con claridad, sigue al paso 3. He aquí unos ejemplos de causas:

  • Si hubo un accidente podemos inferir una causa natural (aunque la persona puede necesitar perdonar a la persona que causó el accidente o a sí misma por haberlo causado; o puede haber un espíritu de temor a raíz del accidente).
  • Si la persona nació con el problema, puede ser una causa natural o una maldición generacional.
  • La condición puede ser causada, total o parcialmente, por estrés emocional—migrañas desde la pérdida de un empleo; dolor de espalda desde que su pareja lo engaño; cáncer descubierto unos meses después del divorcio o la muerte de un ser querido.
  • La causa puede ser espiritual—pesadillas después de visitar una bruja; la consecuencia de un pecado constante; o el efecto de una maldición.

Si no se sabe la causa, pídele al Espíritu Santo que te muestre o te guíe a encontrar la causa.

3. Selección de la oración
En este paso se selecciona qué tipo de oración realizarás. Estos son algunos tipos de oración para ministra a otros:

  • Petición: Una petición al Padre, al Hijo o al Espíritu Santo, para que sane a la persona. “Padre, en el nombre de Jesús, te pido que restaures la visión en este ojo”.
  • Orden: Una orden dirigida a la enfermedad, a la parte del cuerpo, o a un espíritu de dolor, enfermedad o aflicción. “En el nombre de Jesús, le ordeno al dolor y la hinchazón que abandonen esta pierna”. “En el nombre de Jesús, le ordeno a este espíritu de aflicción que salga del cuerpo de María”.

Orar con una orden es la forma en que los apóstoles oraban en la Biblia y debe ser nuestra primera forma de orar a menos que el Espíritu Santo nos muestre lo contrario. Debemos entender que Dios nos ha dado la autoridad sobre toda enfermedad y espíritu inmundo, y que nos mandó a sanar a los enfermos.

Algunas veces, tendremos que orar con la persona para que perdone a otros o se arrepienta de sus pecados antes de orar por sanidad. Por ejemplo, el rencor puede causar dolores de espalda y depresión. (Mira la sección ¿Por qué no se sanan todos los que reciben oración?)

4. La oración
Lo siguiente no es una fórmula, sino unas recomendaciones que puedes seguir.

  • Pídele a la persona que no ore mientras estás ministrando, sino que se relaje y reciba solamente.
  • Pídele audiblemente al Espíritu Santo que venga con su poder sanador y espera un par de minutos hasta que sientas la presencia y la guía del Espíritu en algo específico (hazle saber a la persona que vas a estar callado por un momento, para que no se confunda).
  • Si la presencia de Dios es evidente sobre la persona con alguna manifestación física (calor, cosquilleo, sensación de electricidad en el cuerpo), espera un momento hasta que el Señor termine de hacer lo que está haciendo. Luego confirma si la sanidad ha ocurrido y si no, continúa ministrando.
  • Recuerda siempre orar en el nombre de Jesús. El poder está en ese nombre que es sobre todo nombre. Úsalo todo el tiempo.
  • Agradece a Dios por lo que ha hecho hasta ese momento.
  • Cuando ministres sanidad, ora tanto por la causa como por los síntomas. Por ejemplo, “Padre, en el nombre de Jesús te pido que sanes este páncreas, te pido que toques este páncreas con tu poder sanador y causes que funcione normalmente, que produzca insulina y que la diabetes sea curada en el nombre de Jesús.”
  • Pregúntale a la persona si siente alguna diferencia—a veces hay sanidad parcial (mejoría de un 30% o 70%, por ejemplo). Da gracias por la mejoría y sigue ministrando.
  • Luego de orar, pídele a la persona que intente hacer algo que antes no podía hacer (leer algo, doblar el pie, caminar, etc.) para verificar la sanidad.
  • Se persistente. Si un tipo de oración no da resultado, ora de otra manera, dependiendo totalmente del Espíritu Santo.
  • Si después de un tiempo no pasa nada, puedes entrevistar a la persona de nuevo para indagar si hay algo que puede estar impidiendo la sanidad (falta de perdón, hechicería, historia familiar, temor, asociación con los masones, una maldición)
  • Si la persona sufre de múltiples problemas, ora por uno a la vez—cuando haya mejoría en uno, su fe crecerá para el siguiente.
  • Deja de orar cuando: la persona es completamente sana; la persona quiere que pares; el Espíritu Santo te indica que no siga; no recibes ninguna dirección ni estás avanzando.

5. Sugerencias para después de la oración

Luego de orar, anima a la persona en su caminar con el Señor. Comparte una escritura o un testimonio. Si la condición es causada por un pecado o artes ocultas, anima a la persona con amor a que cambie su estilo de vida.

Si no hay evidencia inmediata de una sanidad, no acuses a la persona de falta de fe o de pecado. Más bien dile que siga buscando oración de otros y explícale que a veces la sanidad es progresiva y que si sigue orando se va a manifestar la sanidad total.

Dile también que es posible que reciba un ataque espiritual después de su sanidad y que si los síntomas reaparecen después de unos días, que le ordene que se vayan en el nombre de Jesús.

Haz todo en amor, siempre reflejando el amor del Padre a todos los que ministres. ¡Entre más ores por la gente, más milagros verás!

¿Por qué no se sanan todos los que reciben oración?