Esperando en el Señor

El Salmo 37 provee una relación interesante entre esperar en el Señor y el recibir una herencia. Dutch Sheets dice que

“esperar en el Señor trae consigo la habilidad de poseer nuestra herencia. “Heredar” es la palabra yaresh, también traducida “poseer,” y significa “un heredero legal; invasión militar con el fin de apropiar.” Aquellos que esperan en el Señor heredan y poseen—¡adoración y guerra! Es como David cuando esperaba en el Señor, anhelando su presencia, adorándolo con canciones y, luego se levantaba, agarraba un león por la melena y ¡le arrancaba la cabeza!”

Si esperar en Dios precede la victoria (y la posesión de nuestra herencia) debemos tener un estilo de vida que sabe cómo esperar.

¿Pero qué significa esperar? Miremos el Salmo 37 de cerca:

[box]No te irrites a causa de los malhechores; no tengas envidia de los que practican la iniquidad.

Porque como la hierba pronto se secarán, y se marchitarán como la hierba verde.

Confía en el SEÑOR, y haz el bien; habita en la tierra, y cultiva la fidelidad.

Pon tu delicia en el SEÑOR, y El te dará las peticiones de tu corazón.

Encomienda al SEÑOR tu camino, confía en El, que El actuará; hará resplandecer tu justicia como la luz, y tu derecho como el mediodía.

Confía callado en el SEÑOR y espérale con paciencia; no te irrites a causa del que prospera en su camino, por el hombre que lleva a cabo sus intrigas.

Deja la ira y abandona el furor; no te irrites, sólo harías lo malo.

Porque los malhechores serán exterminados, mas los que esperan en el SEÑOR poseerán la tierra.

Un poco más y no existirá el impío; buscarás con cuidado su lugar, pero él no estará allí .

Mas los humildes poseerán la tierra, y se deleitarán en abundante prosperidad.

Salmo 37:1-11[/box]

El salmista usa diferentes palabras en el Hebreo que son traducidas como “esperar” en español. Una de ellas es chuwl—confiar, permanecer, quedarse, esperar cuidadosa y pacientemente. Esta espera en la que nos quedamos quietos trae gloria a Dios porque será evidente que la liberación y la victoria vienen de Dios y no de nuestros propios esfuerzos y astucia. Por eso es que el verso 5 dice, “confía en Él, que Él actuará.” Justo antes de ese verso, somos llamados a poner nuestra delicia en el Señor. Así como María escogió sentarse a los pies de Jesús, nosotros debemos escogerlo y probar de la bondad de Dios.

La segunda palabra para esperar es qavah, que no es estarse quieto pacientemente, sino una expectativa con emoción—el enfocar nuestra mente en cierta dirección con una actitud de expectativa, una mirada hacia el futuro con confianza.

Dutch Sheets resume los diferentes significados en Hebreo de la palabra “esperar” así:

“Esperando en silencio con una confianza fuerte y calmada, anhelando su presencia con una expectativa dispuesta (porque sabes que Él va a venir), anticipando y luego experimentando la unidad que resulta de tu corazón entrelanzándose con el corazón de Dios.”

Hay otro verso en los Salmos que dice, “Estad quietos y conoced que yo soy Dios.” ¿Por qué debemos estar quietos para conocerle?

Cash Luna dice que Dios no se puede hacer conocer en medio de nuestra vida caótica, porque Él es un Dios de quietud y meditación.

Esta palabra, “conoced,” en el Hebreo (yada) es la misma que se usa para describir una relación íntima entre un hombre y su esposa.

[box]“Y el hombre conoció a Eva, su mujer, y ella concibió y dio a luz a Caín.”

Génesis 4:1[/box]

Obviamente, no estoy insinuando que nuestra intimidad con Dios tenga una connotación sexual o romántica. Lo que se implica aquí es una unión espiritual. Así como un hombre y una mujer se convierten en una sola carne—espiritualmente hablando—en la relación sexual, nosotros debemos ser uno con él en nuestros momentos íntimos de oración y meditación.

Los santos y místicos de la antiguedad practicaban algo que se conoce como oración contemplativa. Era un proceso en el que calmaban su espíritu, aquietaban sus emociones y enfocaban sus pensamientos. Este tipo de oración no necesita palabras, pues tu alma se derrite delante del Señor y todo tu ser expresa tu amor por Él en un lenguaje más allá de las palabras.

“Nunca permitas ni por un instante pensar que esperar en Dios es una pérdida de tiempo. Esperar en Dios no es tiempo perdido, sino tiempo ganado. Esperar en Dios es una inversión sabia y rentable que, a su debido tiempo, va dar muchos dividendos en tu vida.”

Jim Goll